A ti, que me has visto llorar, que me has visto reír. Que eres alegría en mi dolor, que estas en cada latido de mi corazón. Que eres luz en mi despertar, que eres melodía celestial. A ti, que eres canción de cuna en mi desvelo, que eres mi único consuelo. A ti, que eres Dios de mi idolatría, que eres prosa y eres poesía. Que eres mano en el vacío, que eres libre y eres mío. A ti, que eres demonio y eres ángel, que eres inspiración de todo mi arte. A ti, que eres belleza y eres bondad, que eres crueldad cuando hace falta, que eres sobriedad cuando la vida me mata . A ti, que te enfrentas a mis demonios, que no temes a nada, que por mi irías al infierno y volverías. A ti, que eres brazos que me envuelven, que eres techo que me protege, que eres calor en la noche, que eres cordura para esta mente inmadura. Te pido paciencia, te pido clemencia. Te pido entereza, te pido la mayor de las proezas: ámame sin moderación, ámame hasta que te duela. Yo a cambio te doy mi muerte, mi vida, y mi alma entera, para hacer conmigo lo que quieras.
Claudia Laforet.

No hay comentarios:
Publicar un comentario