Bienvenidos al rincón de Psycho.

Diario de la mente sin razón, del cuerpo carente de alma, de la muerte en vida y de los sueños repletos de nostalgia.

jueves, 1 de octubre de 2009

Carta a un desconocido


¿Cuales son los motivos por lo que te quiero con toda la fuerza de mis pulmones, con toda la sangre de mis venas?
¿Por qué formas parte de mi tanto como mi propia alma? ¿Por qué sin conocerte, sin siquiera haber estado contigo en la misma habitación te quiero más que a nada?
Te lo diré...


Puede que jamás llegue a reírme contigo, a llorar contigo, a compartir una sola sonrisa de complicidad, aunque jamás llegue a decirte lo importante que eres para mi… te quiero.

Porque algo de ti ha hecho mella en una pequeña parte de mi ser, y poco a poco se ha ido acomodando en mi corazón destrozado, hasta el punto de que no quiero ni imagino un mundo sin ti. Un mundo en el que nadie pueda disfrutar por ejemplo de esa sonrisa, esa voz, esa forma tan singular de ser tuya, esa fuerza que arrojas sobre el escenario y que nos regalas a todos sin pedir nada a cambio.

Puede que muchos tras leer esto piensen que no te quiero, que todo esto tan solo se limita a una banal fijación en ti, que he perdido el juicio y que esto es tan solo una obsesión.
Puede que muchos se rían de mi por querer a alguien a quien ni conozco. Puede que muchos ignorantes me juzguen al leer estas lineas, y soy consciente de ello. Pero sabes qué? No me importa.

Las estupideces dejaron de importarme en cuanto te escuché cantar por primera vez, y comencé a valorar las pequeñas cosas desde entonces.

Quiero darte las gracias por muchas cosas.
Gracias a ti conocí a mi hermana, sí, gracias a ti conocí a la persona que más me importa en el mundo. Una persona que considero hasta de mi propia sangre.
Gracias a ti no he cometido un millón de locuras, y me he atrevido a llegar hasta donde solo los osados han llegado, ya que tu nos instas a todos a perseguir nuestros sueños. Gracias a eso he cumplido muchos de ellos y me veo con la fuerza necesaria para perseguir muchos más.

Gracias a ti logré salir de la decadencia en la que me encontraba, gracias a ti sigo viva. Si, parece increíble, pero es así. Tu música tocó una fibra de mi ser en el momento exacto, el momento idóneo en el que más lo necesitaba, y por eso aun sigo aquí.
Por eso aun sigo luchando y no me rindo, porque tu también me enseñaste a caer siete veces y a levantarme ocho.

Gracias a ti logro ver la vida con otros ojos cuando todo me engulle, y gracias a ti soy la persona que soy y lucho por ser mejor persona cada vez que sonríes.

Me has enseñado más de lo que jamás nadie me ha enseñado, me has ayudado más de lo que jamás nadie me ha ayudado, y sin siquiera saberlo me has querido más de lo que jamás nadie me querrá.
Y lo más curioso de todo es que tu aun no lo sabes, y dudo que lo sepas jamás, pero aun así me siento bien. Porque se que cuando todo lo demas falle tu seguirás velando por mi, siempre con tu guitarra y el pelo cayendo por tu cara, tendiéndome de nuevo una mano para levantarme del suelo.

Me has enseñado a vivir, a ser yo misma, a perseguir mis sueños, a poner en orden mis prioridades, a orientarme, a encontrar mi propio norte, a luchar por mis principios, a no dejarme pisotear…
Me has enseñado tantas cosas que al enumerarlas jamás acabaría, y por eso y mucho más te doy las gracias una y otra vez.

En resumen, tú me has enseñado a ser feliz.

Y mira, yo por esa sonrisa soy capaz de todo y más, y se que cuando me necesites te daré todo lo que tengo, todo lo que soy, porque te lo debo. Jamás me necesitarás, pero yo quiero dejar claro que siempre estaré ahí para ti, observándote en silencio, desde algun remoto rincón del mundo, esperando por siempre que vuelvas a sonreír para volver a darme la vida.

Podría estar horas hablando de lo mucho que te admiro y admiro tu música. Podría estar horas hablando de como tus manos se deslizan por el mastil de tu guitarra o de cómo te pasas la lengua por los labios cuando empiezas a ponerte nervioso. Podría estar horas hablando de tu entereza ante situaciones que ni tu mismo podías controlar.

Podría estar horas hablando de alguien a quien no conozco, sí, pero que a la vez es todo cuanto yo algun día quiero ser.

Ante todo, y profundamente, te admiro más de lo que jamás he admirado a nadie en mi vida, y me conformo con tan solo volver a ver sonrisas como esas en mis días nublados.

Gracias, Jared.
Mil gracias por todo cuanto has hecho por mi, y por todo lo que siempre ignorarás de mi.
No me importa que no me conozcas y que yo no te conozca a ti, ya que tan solo con todo lo que ya se de ti me siento la persona más afortunada del mundo porque haya gente como tu en el planeta.

Quería darte las gracias y aun así me quedo corta. No tienes ni idea de lo mucho que has hecho y haces por mi cada día. Gracias por enseñarme a sonreír también. Gracias por un millón de momentos de los que he vivido desde que entraste en mi vida

Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario