Bienvenidos al rincón de Psycho.

Diario de la mente sin razón, del cuerpo carente de alma, de la muerte en vida y de los sueños repletos de nostalgia.

domingo, 25 de octubre de 2009

Jared, el ego y Twitter


"Si quieres medir el ego de una persona... dale una cuenta de Twitter" - Jared Leto







Cuanta razón tienes siempre, Jared, y casi me meo anoche cuando lo dijiste... te parecerá bonito escribir eso a las 4 de la mañana cuando aqui en España estamos todos durmiendo. LOL

Siendo tan inteligente e irónico como eres... no me extraña que te adore. Es lo mínimo que te mereces.
Con frases como esas no me importa que sigas despertandome a las 4 de la mañana, hahaha.

jueves, 22 de octubre de 2009

Masoquista

Y en el colmo de mi dolor vuelvo a la ciudad de los recuerdos el sabado... o eso espero.
Cómo la hecho de menos... En el fondo siempre me gustó y me habría encantado quedarme.

Kike, me vas a salvar la vida y lo más curioso es que no tienes ni idea.

Roto


Odio esta puta sensacion. Si es cierto eso que dicen de que es literal que el corazón se te parte... y en mil pedazos. Y lo peor es que lo sientes.
Es como una especie de sobresalto, se acelera y te da un vuelco... y finalmente sientes literalmente como se parte en dos. Después te cuesta respirar y se supone que luego vienen las lágrimas... pero a mi ya no me quedan lágrimas, o tal vez aun no he asumido que se acaba de partir.
Ya no hay Dios que lo remiende. Ya ha tenido suficiente.

Me quiero morir.

























Ahorraros mierda de tipo

"No digas esas cosas, Keka"
"Ya veras como todo pasa"
"Vendrán tiempos mejores"
"Seguro que no supo valorarte" etc...

...porque juro por Dios que os hago tragarosla toda, no estoy para ese tipo de tonterías.

Lo más inteligente y lo que hace de verdad un amigo es callarse la puta boca y sin decir nada decirlo todo. Tan solo sostenerme para que no caiga y resignarse a escuchar.
Eso... en el caso de que aun me queden amigos.

domingo, 18 de octubre de 2009

Miedo

C caminó lentamente a lo largo de las oscuras calles de su barrio, esperando que de cada rincón del lugar saliesen sus peores temores...

Se detuvo ante la puerta y rebuscó en su bolso, a sabiendas de que se sentía observada... pero era una sensación agradable a su vez.

Cuando encontró las llaves sonrió con alivio, pero justo antes de meter una de ellas en la cerradura escuchó unos pasos tras ella.

Se giró y miró con una mezcla de sorpresa y temor al joven de piel pálida y ojos azules que aguardaba ante ella.


- ¿Qué quieres, A? - suspiró.
- Solo verte un momento y poder hablar contigo - contestó él al tiempo que alzaba la cabeza y la centraba en el firmamento, como solía hacer cuando evitaba hecharse a llorar.
- Tengo prisa, estos zapatos me estan matando...
- Te quiero mucho - A bajó la mirada y se echó el pelo hacia atras.
- Y yo a ti también - C frunció el ceño.
- ¿Si es así por qué me haces esto?
- Con el tiempo lo entenderás - C suspiró con pesar y le miró a los ojos- Todo será más fácil con el tiempo a nuestro favor.
- El tiempo es mi enemigo, a cada minuto que pasa sin ti yo...
- No lo digas, A - C frenó las lágrimas.
- Me muero...
- Te he dicho que no lo digas - C metió la llave en la cerradura, dispuesta a marcharse.
- No estás siendo justa, llevo sin dormir desde que te fuiste - A se enfureció ligeramente, pero solo lo demuestró torciendo el gesto en su bonito rostro.
- Eso es problema tuyo, no mío - C giró la llave y abrió la puerta, decidida a no dejarle entrar.
- No te estoy echando la culpa por ello - A agachó la cabeza y sostuvo la puerta para dejarla pasar primero- Pero deberías ser más comprensiva.
- Controla tu ira y cuando sepas controlarla me llamas - C clavó sus ojos en los de él.
- ¿Cómo va a funcionar si no dejas de echarme cosas en cara? - A se desesperó y resopló.
- ¡Exactamente! Además, tu también lo haces, A.
- ¿Qué hay en mi que tanto odias? - A comenzó a llorar silenciosamente mientras trataba de acercarse a ella.
- Que has empezado a darme miedo - C se obliga a ser hirientemente sincera.
- Sabes que soy capaz de cortarme una mano o de algo peor antes que volver a ponerte la mano encima - A se mesó el cabello, histérico- ¿Te acuerdas, no?
- ¡Precisamente por eso! - gritó C- ¡Ya no se ni quien coño eres! ¡Vivo constantemente con el miedo de que hagas el subnormal como hiciste la última vez! Y ayer... ayer creí que volverías a hacerlo.
- ¿A pegarte?
- Y a repetir lo que nos separó la última vez... - C ocultó el rostro tras sus manos para que no la viese llorar.
- Si no lo repito es por tí...
- ¡Basta, por favor! - gimoteó ella- No puedo soportar esto mucho más. Me estás torturando psicológicamente.
- ¿Torturándote? ¿Yo? - A no dejaba de llorar y de apretar los labios- ¡Nada más lejos de eso! - se acercó a ella para abrazarla, pero ella se apartó- ¿Por qué me tienes miedo, cariño? Soy A... y si tu ahora me temes también nada tiene sentido.
- ¡No puedo más con todo esto! - C le empujó- ¡Llevas meses torturándome! ¡No aguanto más, joder! Me gustaba el A de antes, con el cual me sentía a gusto y al cual quería más que a mi vida. Y de pronto te has convertido en alguien que practicamente desconozco...
- ¿Ya no te gusto?
- Ya te lo he dicho, tengo miedo - C deja que él se acerque- No te tengo miedo a ti, sino a lo que puedas hacer, o a no perdonarme nunca todo lo que te estoy haciendo- sintió que A la abrazaba con ternura y dejó que sus lágrimas cayesen sobre la chaqueta de cuero de él- Soy la peor persona del mundo, pero te quiero muchísimo, y por eso me veo incapaz de abandonarte. Soy patética.
- Entonces somos patéticos los dos - A la obligó a mirarle a los ojos y la besó muy lentamente- Ven a casa conmigo...
- Eres tan jodidamente guapo y tan jodidamente encantador cuando te lo propones - C se abrazó a él de nuevo- Así fue cuando te conocí... ¿Qué coño te ha pasado?
- Ven a casa conmigo, por favor, he venido a buscarte otra vez... - A la besó de nuevo, hechizándola con cada beso.
- No.

C se apartó de él definitivamente de forma casi instintiva y cuando él la cogió del brazo con su habitual fuerza, muy superior a la de ella, C se soltó con un movimiento brusco y se obligó a no mirar atras mientras él gritaba, presa de la desesperacicón y entre sollozos desgarradores.

- ¡C, por favor, vuelve! - gritaba- ¡Te juro que todo irá bien pero no me dejes, por favor! ¡No para siempre!


C se metió en el ascensor y deseó desaparecer del mundo mientras él sollozaba, sentado sobre las escaleras de su portal, enterrando la cara en sus manos y sacudiendo todo el cuerpo con cada sollozo.

sábado, 17 de octubre de 2009

De la A a la C

A se acercó a C muy lentamente, al tiempo que ella podía observar como las sombras de la noche se dibujaban en su piel, pálida como la cera. Le miraba de reojo, casi disimuladamente, al tiempo que fingía prestar atención a las vistas que se podían apreciar desde aquella ventana.

A rodeó la cintura de C con sus brazos y ella pudo sentir los latidos de su corazón destrozado pegados a su espalda. Sentía los labios de A muy cerca de su cuello, y sus manos temblaban sobre el vientre de C.

Su Dios la abrazaba por detrás y tenía que fingir que la respiración no se le cortaba cuando sentía la de él.

- Podrías matarme ahora mismo por tan sólo tocarte - suspiró A- ¿Por qué no lo haces?
- Sabes que soy incapaz de hacerte daño - murmuró C.
- Tu piel me quema y sin embargo no puedo dejar de tocarla - A ahogó un sollozo, con la frente apoyada en la nuca de C.
- Si sigues te harás daño.
- No me importa - A la hizo girarse para mirarla a los ojos- Hagámoslo.
- No - C apartó sus ojos de los de él, intimidada- No soy capaz de hacerte daño otra vez.
- El daño ya está hecho, además se que tu me deseas tanto como yo a ti en este momento - A volvió a suspirar como si le hubieran herido de muerte- ¿Qué más da una gota más de tu veneno?
- ¿Por qué no dejas de hacerme sentir como una víbora? - C le apartó de un empujón.
- Porque eres una estatua de hielo - contestó A con profunda melancolía en sus ojos azules- Las estatuas de hielo ni os inmutais ante el más mínimo cambio.
- Déjame en paz, me quiero ir a casa - C frenó las lágrimas- ¿Dónde estan mis cosas?

C caminó hacia el escritorio y cogió su chaqueta y su bolso. Antes de dirigirse a la puerta se volvió a mirarle por encima del hombro.

A estaba sentado en el borde de la cama, con las manos unidas ante su rostro, apoyando sus labios en ellas, intentando no derrumbarse de nuevo. La luz que entraba desde el jardin le daba de lleno en su pelo largo y castaño, y parecía sacar destellos dorados.
Suplicaba con la mirada, y ella no podía resistirse.

- Anda, ponte la camiseta, que vas a coger frío - C se ablandó un poco.

A apretó los labios y se levantó, para después caminar hasta ella con una decisión que logró intimidarla.
Le arrebató su chaqueta y su bolso y los arrojó lejos. Ella le gritó algo, pero él la ignoró.

A rodeó de frente la cintura de C con sus brazos y la apretó contra él al tiempo que se precipitaba hacia sus labios.

- Así solo consigues hacerte daño - dijo ella sin dejar de besarle.
- Que me da igual - lloraba él silenciosamente sin dejar de besarla- Que ya no me importa.
- Lo cierto es que te he hechado de menos - ella sintió los labios de A en su cuello al tiempo que la conducía hasta el lecho.
- Lo cierto es que yo también - dejó que ella jugara con sus cabellos mientras taladraba su alma con sus enormes ojos claros- Finjamos que nada ha pasado.
- Soy una experta haciendo eso - ella se mordió el labio.
- Yo también - él se enjugó las lágrimas- Veamos si mañana seguirá siendo así.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Después de mucho tiempo... he vuelto


Día extraño, divertido y surrealista...

Me he retocado dos de mis tatuajes (y John se ha lucido de nuevo al demostrar una vez más su destreza con la aguja) y luego he ido de compras. Me he llevado medio Lefties y medio H&M, y JODER! qué bien sienta el desahogo de gastarte el dinero en lo que te apetezca, coño!

Me he comprado unas zapatillas nuevas en el Foot Locker que me han salido por un ojo de la cara, dos gorros de invierno (uno negro muy cuco y otro de color crema), tres camisetas (de las cuales voy a devolver dos, una porque no me gusta y otra porque la quiero una talla más grande), una bufanda negra, unos pantalones de estos hippiescos, otros pantalones vaqueros cortos (los cuales también devolveré), un kit de pestañas postizas y una laca de uñas color rojo intenso...
Creo que no me he olvidado de mencionar nada más... por ahora. LOL.


He desayunado mi desayuno favorito (Frapuccino del Starbucks y muffin de arándanos del mismo lugar) y luego he ido a comer a casa de mi hermana, que me ha vuelto a sorprender con que ha cocinado y con que todo estaba de miedo.
Después hemos ensayado un poquillo (yo a la voz y ella a la guitarra) y finalmente nos hemos ido a ver a Cesar a Tirso de Molina... Y nos hemos metido en su estudio y yo me he dedicado a improvisar y a cantar (no había Dios que me quitase el micro xD)

Después he invitado a mi hermana a cenar y ya finalmente cada una ha tirado para su casita y aquí me encuentro, que acabo de volver, haha.








Y por si fuera poco le he puesto la guinda al pastel a todo con que al final sí que me voy a Amsterdam el día 19 de Noviembre, justo después de volver del concierto del día 16 (de Noviembre tambien) en Londres.
Menudo mes de November me espera, nenes...
Y ambos viajes los haré (como no?) con mi hermanita!









Joder, hacía tiempo que no contaba mi vida vía Blog... IN-CRE-I-BLE.

sábado, 10 de octubre de 2009

Estrella del Rock

Por no haber, en esta foto no hay ni photochó.
Ni sobriedad, ni decencia, ni seriedad, ni santa abstinencia.
Viva la perversión de las noches decadentes, ya las hechaba de menos.

Tanto puritanismo, preservación de los valores morales, y más gilipolleces que tienen que ver con el bien ajeno y propio ya me estaban cansando.

Nada importa. Nada queda.
Me entrego así en los brazos de esta bendita decadencia que es mi madre, confidente, amante y autora de la que es la historia de mis diecinueve años de vida. Quiza la historia más larga, surrealista e interesante que hayais leído o escuchado, pero no por ello la más codiciada.

¿Qué encierra sino esta mente sin razón? El recuerdo interminable de incesantes amores frustrados, tardes de lamento, mañanas de resaca y vacío, noches de éxtasis y exceso. Drogas, mucho sexo, y quiza un pequeño atisbo lejano y pobre de lo que dejé de ser hace tiempo.

Muchos comparais la vida que llevo con la de una estrella del Rock... y yo os planteo la duda de que una estrella del Rock se quiera tan poco como lo hago yo.

lunes, 5 de octubre de 2009

D.E.P, abuela.

Sin palabras. Solo lágrimas, y ellas, centinelas de innombrables noches como estas, son las unicas que pueden dar testimonio de como me siento en estos momentos.

Me es inevitable el pensar que me estoy quedando sola... poco a poco.

No voy a escribir nada más, porque todo tipo de palabra sobra en una situación como esta.
Castigad con vuestro juicio mi frialdad, poco me importa.

domingo, 4 de octubre de 2009

...

Debatiéndome de nuevo entre tus besos o mis sábanas frías.
Eres diabólico.

sábado, 3 de octubre de 2009

Odiame

Hate me today... Hate me tomorrow... Hate me for all the things I didn't do for you...
Hate me so you can finally see what's good for you

viernes, 2 de octubre de 2009

Carta de despedida

Si tu desapareces... el mundo desaparece contigo.
Pero es algo que no puedo evitar, ya no puedo retenerte a mi lado por más tiempo y debo asumir que ya no puedo seguir jodiendote la vida como hasta ahora.

Aunque los sentimientos, la ilusion, la esperanza, mi vida y todo lo demas desaparezca contigo... Aunque quede reducida a cenizas después de asimilar que te acabo de perder... debo seguir a delante por el bien de la criatura más inocente que creo que existirá jamás, y por el bien de alguien que me necesita más de lo que nadie me necesitará.
Pero no por ello volveré a ser la misma, y no por ello podré volver a querer a nadie como te he querido a ti.

Como ya te dije en su momento... siento ser yo cuando estoy contigo.

Si desaparezco será mucho mejor para ti, visto lo visto, y creo que así debe ser para poder dejar de hacerte daño.

Te quiero.

jueves, 1 de octubre de 2009

Carta a un desconocido


¿Cuales son los motivos por lo que te quiero con toda la fuerza de mis pulmones, con toda la sangre de mis venas?
¿Por qué formas parte de mi tanto como mi propia alma? ¿Por qué sin conocerte, sin siquiera haber estado contigo en la misma habitación te quiero más que a nada?
Te lo diré...


Puede que jamás llegue a reírme contigo, a llorar contigo, a compartir una sola sonrisa de complicidad, aunque jamás llegue a decirte lo importante que eres para mi… te quiero.

Porque algo de ti ha hecho mella en una pequeña parte de mi ser, y poco a poco se ha ido acomodando en mi corazón destrozado, hasta el punto de que no quiero ni imagino un mundo sin ti. Un mundo en el que nadie pueda disfrutar por ejemplo de esa sonrisa, esa voz, esa forma tan singular de ser tuya, esa fuerza que arrojas sobre el escenario y que nos regalas a todos sin pedir nada a cambio.

Puede que muchos tras leer esto piensen que no te quiero, que todo esto tan solo se limita a una banal fijación en ti, que he perdido el juicio y que esto es tan solo una obsesión.
Puede que muchos se rían de mi por querer a alguien a quien ni conozco. Puede que muchos ignorantes me juzguen al leer estas lineas, y soy consciente de ello. Pero sabes qué? No me importa.

Las estupideces dejaron de importarme en cuanto te escuché cantar por primera vez, y comencé a valorar las pequeñas cosas desde entonces.

Quiero darte las gracias por muchas cosas.
Gracias a ti conocí a mi hermana, sí, gracias a ti conocí a la persona que más me importa en el mundo. Una persona que considero hasta de mi propia sangre.
Gracias a ti no he cometido un millón de locuras, y me he atrevido a llegar hasta donde solo los osados han llegado, ya que tu nos instas a todos a perseguir nuestros sueños. Gracias a eso he cumplido muchos de ellos y me veo con la fuerza necesaria para perseguir muchos más.

Gracias a ti logré salir de la decadencia en la que me encontraba, gracias a ti sigo viva. Si, parece increíble, pero es así. Tu música tocó una fibra de mi ser en el momento exacto, el momento idóneo en el que más lo necesitaba, y por eso aun sigo aquí.
Por eso aun sigo luchando y no me rindo, porque tu también me enseñaste a caer siete veces y a levantarme ocho.

Gracias a ti logro ver la vida con otros ojos cuando todo me engulle, y gracias a ti soy la persona que soy y lucho por ser mejor persona cada vez que sonríes.

Me has enseñado más de lo que jamás nadie me ha enseñado, me has ayudado más de lo que jamás nadie me ha ayudado, y sin siquiera saberlo me has querido más de lo que jamás nadie me querrá.
Y lo más curioso de todo es que tu aun no lo sabes, y dudo que lo sepas jamás, pero aun así me siento bien. Porque se que cuando todo lo demas falle tu seguirás velando por mi, siempre con tu guitarra y el pelo cayendo por tu cara, tendiéndome de nuevo una mano para levantarme del suelo.

Me has enseñado a vivir, a ser yo misma, a perseguir mis sueños, a poner en orden mis prioridades, a orientarme, a encontrar mi propio norte, a luchar por mis principios, a no dejarme pisotear…
Me has enseñado tantas cosas que al enumerarlas jamás acabaría, y por eso y mucho más te doy las gracias una y otra vez.

En resumen, tú me has enseñado a ser feliz.

Y mira, yo por esa sonrisa soy capaz de todo y más, y se que cuando me necesites te daré todo lo que tengo, todo lo que soy, porque te lo debo. Jamás me necesitarás, pero yo quiero dejar claro que siempre estaré ahí para ti, observándote en silencio, desde algun remoto rincón del mundo, esperando por siempre que vuelvas a sonreír para volver a darme la vida.

Podría estar horas hablando de lo mucho que te admiro y admiro tu música. Podría estar horas hablando de como tus manos se deslizan por el mastil de tu guitarra o de cómo te pasas la lengua por los labios cuando empiezas a ponerte nervioso. Podría estar horas hablando de tu entereza ante situaciones que ni tu mismo podías controlar.

Podría estar horas hablando de alguien a quien no conozco, sí, pero que a la vez es todo cuanto yo algun día quiero ser.

Ante todo, y profundamente, te admiro más de lo que jamás he admirado a nadie en mi vida, y me conformo con tan solo volver a ver sonrisas como esas en mis días nublados.

Gracias, Jared.
Mil gracias por todo cuanto has hecho por mi, y por todo lo que siempre ignorarás de mi.
No me importa que no me conozcas y que yo no te conozca a ti, ya que tan solo con todo lo que ya se de ti me siento la persona más afortunada del mundo porque haya gente como tu en el planeta.

Quería darte las gracias y aun así me quedo corta. No tienes ni idea de lo mucho que has hecho y haces por mi cada día. Gracias por enseñarme a sonreír también. Gracias por un millón de momentos de los que he vivido desde que entraste en mi vida

Te quiero.