- Tengo tanto miedo, Psyco.
- Es normal que lo tengas, y como encima nunca me hiciste caso... Te dije que no te hicieras ilusiones.
- Lo he perdido para siempre.
- Debiste haber imaginado algo así.
- ¿Cómo iba a imaginarlo? ¿cómo iba tan siquiera a imaginar que acabaría aceptandolo?
- Aun no estamos seguras, puede que te equivoques.
- Se que no me equivoco.
- Claudia, intenta no desesperarte como haces siempre y ESPERA. Tal vez no todo este perdido.
- No me entiendo ni a mi misma.
- Bueno, eso no es muy raro en ti, nunca te has entendido. Recuerda que soy yo la que siempre resuelve los puzzles de tu cabeza.
- No logro poner mis ideas en orden, Psyco.
- Dejalas desordenadas, no es grave. Ya habrá tiempo para eso otro día...
- No dejo de sentirme como una estúpida.
- Te lo advertí, y, como siempre, no me hiciste caso... Y creeme que lo siento por ti tanto como tu.
- Lo siento, SÖren o BjÖrk, no pude salvarte... siento haberte decepcionado. Eras la última persona a la que esperaba decepcionar.
- Deja de torturarte y fúmate otro cigarrillo.
- Tú no me dejas fumar, Psyco.
- En este momento necesitamos fumar las dos.
Bienvenidos al rincón de Psycho.
Diario de la mente sin razón, del cuerpo carente de alma, de la muerte en vida y de los sueños repletos de nostalgia.
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