- Ya no puedo más.
- Esto no es como un cigarrillo de los que te fumas, no se consume y lo tiras.
- No aguanto más esto.
- Pues dime qué hacemos, porque si es así...
- Psycho, TIENES QUE DARME UNA SOLUCION.
- Nunca me haces caso.
- No puedo MAS.
- Claudia, termina las cosas de forma decente, no desapezcas de la vida de alguien sin más como siempre haces...
- ¿Que me despida?
- Exacto. Arregla las cosas antes de ponerle fin.
- No puedo, me supera algo así.
- ¿Desaparecerás como siempre?
- No lo se, Psyco. Puede que sí. Puede que no.
- Ya sabes lo que opino, y una vez más no me harás ni caso.
- Cállate.
- ¿Quién diría que yo soy tu lado malo? Nadie. Solo lo piensas tú, a pesar de todo lo que he hecho por ti.
- ¡Cállate!
- Está bien, desaparece de su vida sin más y jódele para siempre. Eso es lo que siempre haces. Los demas te importan una mierda. Él es distinto a las demas personas de las que no han vuelto a saber de ti.
- ¡Vale! ¡No lo haré!
- Prométemelo. Me cae bien a pesar de todo. Está casi tan perjudicado como tú.
- No puedo hacerlo. No puedo enfrentarme a esos ojos.
- Sabes que yo no puedo hacerlo por ti.
- Por desgracia tu nunca haces las cosas por mi.
- Eh, solo soy Psycho, no tengo ni manos, ni boca, ni lágrimas... Pero cuando de verdad estás jodida te ayudo a levantarte.
Bienvenidos al rincón de Psycho.
Diario de la mente sin razón, del cuerpo carente de alma, de la muerte en vida y de los sueños repletos de nostalgia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario